En la primera mitad del año, los datos de siniestralidad laboral han empeorado. Desde USO exigimos al Gobierno que muestre un compromiso activo para revertir los alarmantes datos que nos llegan mes a mes, y al conjunto de empresas que pongan desde ya las medidas necesarias para que toda esta sangría pare. Porque dar la espalda al drama de la siniestralidad laboral o demorar la puesta en marcha de medidas para ponerle freno, solo tendrá por resultado una mayor merma y detrimento del estado del bienestar.

Las estadísticas de accidentalidad correspondientes al primer semestre de 2018, publicadas por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, constatan el crecimiento sin freno de los accidentes entre la población trabajadora. Algunos de los datos más preocupantes son:

  • Un total de 299.008 accidentes han generado baja, lo que supone una subida neta del 2,7%. De ellos, 257.812 sucedieron durante la jornada laboral y, 41.196, fueron accidentes in itinere. Por tanto, ascienden los accidentes en jornada y los producidos in itinere, en un 2,3% y en un 4,8%, respectivamente.
  • Hasta junio, un total de 307 personas han perdido la vida, lo que supone un incremento del 2,3%. Puede observarse un descenso del 0,4% de los accidentes mortales en jornada laboral y un aumento del 14,5% de los accidentes mortales in itinere.
  • Los accidentes durante la jornada laboral aumentan un 2,3% para los leves; un 3,9% para los graves, mientras que los mortales, experimentan un mínimo descenso del 0,4%.
  • El número de accidentes in itinere leves suben un 4,9%, en el caso de los leves y, hasta el 14,5% para los mortales, mientras que los graves descienden un 4,0%.
  • En el balance general por sectores, el índice de incidencia de accidentes en jornada de trabajo alcanza un ligero descenso del 1,5%.
  • El número de accidentes de trabajo sin baja notificados desciende el 1,6%.

Insistimos, ante tal escalada de accidentes, y como ya hemos indicado antes, desde USO exigimos a las autoridades y a las organizaciones empresariales que den los pasos necesarios para poner freno a este grave problema, que no solo perjudica a la salud de los trabajadores, sino también a la economía del conjunto de la sociedad y a la competitividad de las empresas.

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