Las mujeres de USO han estado recogiendo firmas en la plaza de Callao, en Madrid, apoyando a la MERP para solicitar el blindaje de las pensiones públicas en la Constitución. En este acto ha participado la secretaria general de USO-Madrid, Concepción Iniesta, y la secretaria de Igualdad, Belén Navarro.

 

En esta ocasión, se ha denunciado la peor situación en la que viven las mujeres pensionistas en España, consecuencia de una brecha de género que se va arrastrando desde la juventud, con trabajos en sectores peor valorados, y consecuentemente peor pagados, por el hecho de ser sectores feminizados; la falta de corresponsabilidad de los hombres; la falta de medidas reales de conciliación; un mercado laboral que penaliza a la mujer tras la maternidad, sin tener en cuenta la importancia de la misma para conseguir el relevo generacional que pueda mantener el sistema de pensiones de la forma en la que está actualmente pensado; el techo de cristal; los periodos de falta de cotización por dedicarse a tareas de cuidado de descendientes y familiares, etc.

 

La MERP ha visibilizado que, aun siendo similar el número de pensionistas de cada género -el 52%, son hombres y el 48%, son mujeres-, las diferencias siguen siendo evidentes y hacen que el poder adquisitivo de las mujeres sea bastante menor que el de los hombres y, por tanto, la pobreza siga teniendo rostro de mujer.

 

Las pensiones de jubilación representan el 62% del total de pensiones; seguidas de las pensiones de viudedad, que suman el 24,5%. Según los datos, el 68,5% de las mujeres cobran una pensión de jubilación que no llega al SMI, mientras que los hombres que están por debajo del salario mínimo alcanzan el 29%.

 

En cuanto a las pensiones de viudedad: el 28% de las mujeres cobran una pensión de viudedad de entre 600,01 y 650 euros, y el 92% de las pensiones de viudedad las cobran mujeres.

 

Así, la brecha de género no es solo la diferencia en la cuantía de las pensiones medias de hombres comparada con la de mujeres, con más de 420 euros de diferencia, sino que la grieta es más profunda y radica en la procedencia de cada pensión.

 

Del total de pensiones contributivas, los hombres perciben en su mayoría pensiones de jubilación (79%), mientras que el 4% cobran pensiones de viudedad. Sin embargo, el 45% de las pensiones que cobran las mujeres son de jubilación, por un 44% de viudedad.


“Las pensiones de viudedad son, por definición, más bajas que las de jubilación, lo que provoca jubiladas pobres, que han sufrido la brecha de género en el hecho de no haber podido trabajar remuneradamente o no haberlo hecho durante suficientes años”, explica la secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral, Sara García. “Que las mujeres cotizan menos años y con menor base se demuestra en la gran diferencia de la pensión de jubilación media masculina sobre la femenina: de media unos 450 euros menos”.

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